La Organización Mundial de la Salud (OMS) atraviesa una de las crisis financieras más profundas de su historia reciente. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció este miércoles que el organismo ha debido eliminar 1.282 puestos de trabajo, como consecuencia directa de un déficit presupuestario de 500 millones de dólares.
El agujero económico se desencadenó tras la salida de Estados Unidos de la OMS, anunciada a inicios de año coincidiendo con la llegada de Donald Trump a la presidencia. La contribución estadounidense representaba cerca de una quinta parte del presupuesto total de la agencia, por lo que su retiro dejó un vacío inmediato que otros países no lograron compensar.
Tedros explicó, durante un encuentro con delegados de los Estados miembros, que la organización intentó minimizar el impacto sobre el personal, compuesto por alrededor de 9.000 empleados. Sin este enfoque, las estimaciones internas indicaban que más de 2.900 trabajadores podrían haber perdido su puesto.
La reducción de personal se llevó a cabo principalmente mediante la no renovación de contratos temporales, así como a través de jubilaciones y retiros voluntarios. “El personal no son estadísticas sino personas con vidas, familias y carreras, y hemos intentado tratar a todos con dignidad y respeto”, subrayó el director general.
La presión financiera ha obligado además a modificar el plan presupuestario para el bienio 2026-2027, reduciendo los recursos de los 5.300 millones inicialmente previstos a 4.200 millones, según lo aprobado en la última asamblea anual de mayo.
Tedros recordó que la OMS lleva años intentando disminuir su dependencia de las contribuciones voluntarias de un pequeño grupo de donantes, que actualmente representan casi el 90 % de sus ingresos. Sin embargo, la crisis actual evidencia que el modelo financiero continúa siendo vulnerable y requiere reformas estructurales.
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