Estados Unidos enfrenta una temporada de gripe inusualmente intensa, con casi 5 millones de casos reportados en lo que va de la temporada, según los datos sanitarios más recientes. Esta cifra refleja un aumento sostenido de la circulación del virus influenza, con un impacto notable en hospitales, centros de atención primaria y salas de urgencias de todo el país.
Los reportes de salud pública señalan que la temporada de gripe ha evolucionado con rapidez y virulencia, impulsada mayormente por variantes del virus influenza A, especialmente la subclade K del subtipo H3N2, que ha mostrado mayor capacidad de transmisión.
La actividad gripal adelantada y en ascenso está generando una presión creciente en los servicios médicos: las hospitalizaciones están aumentando, y las visitas a salas de emergencia relacionadas con síntomas gripales se multiplican semana tras semana. Datos recientes estiman que, junto con los casos, miles de hospitalizaciones y cientos de muertes se han producido ya durante esta temporada.
La amplia circulación viral está afectando de manera especial a grupos vulnerables, como niños pequeños, adultos mayores y personas con condiciones de salud preexistentes, quienes tienen mayor riesgo de complicaciones graves. Muchos centros de atención primaria reportan un incremento significativo de consultas por fiebre, tos, dolor muscular y dificultad respiratoria, síntomas clásicos de la influenza.
Expertos en salud pública insisten en la importancia de medidas de prevención, entre ellas la vacunación anual contra la influenza, la higiene de manos, el uso de mascarillas en lugares cerrados con contagio elevado y evitar el contacto con otras personas cuando se presentan síntomas.
Las autoridades sanitarias también hacen un llamado a la población para mantenerse informada sobre la evolución de la temporada gripal a través de los reportes semanales oficiales, como los que emite el CDC (Centers for Disease Control and Prevention), y para acudir a recibir atención médica si los síntomas se agravan o persisten.
En resumen, la temporada de gripe está dejando cifras altas de contagio y un impacto creciente en el sistema de salud, subrayando la necesidad de medidas preventivas y una vigilancia continua en todo el territorio estadounidense.
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