La economía de Estados Unidos sorprendió nuevamente al registrar un crecimiento anualizado del 4.3 % en el tercer trimestre de 2025, según datos oficiales publicados recientemente por el Departamento de Comercio. Esta expansión supera las expectativas de los analistas, quienes habían pronosticado un avance más moderado y marca el ritmo más rápido de crecimiento en dos años. El resultado refleja una combinación robusta de gasto del consumidor, aumentos en las exportaciones y mayor gasto gubernamental.
Entre julio y septiembre, el producto interno bruto (PIB) estadounidense —la medida total de bienes y servicios producidos en el país— creció a un ritmo superior al 3.8 % registrado en el segundo trimestre. Factores como el aumento del consumo personal, que representa casi el 70 % de la actividad económica, y el crecimiento de la demanda externa impulsaron esta expansión.
Sin embargo, no todo es motivo de celebración para los responsables de la política monetaria. La inflación en Estados Unidos sigue siendo más alta de lo deseado por la Reserva Federal, el banco central del país. El índice preferido por la Fed para medir la inflación, el Índice de Gastos de Consumo Personal (PCE), subió a una tasa anual del 2.8 % en el tercer trimestre, frente al 2.1 % en el trimestre anterior. Esta referencia se encuentra por encima del objetivo del 2 % que la Reserva Federal considera compatible con una economía estable.
Incluso al excluir los precios volátiles de alimentos y energía —lo que se denomina inflación “core” o subyacente—, el PCE aumentó un 2.9 %, lo que indica que presiones de precios internas continúan.
Este contexto plantea desafíos para la política de tasas de interés de la Fed. Aunque el crecimiento económico es saludable, la persistencia de la inflación puede complicar la decisión de recortes de tasas en 2026, un aspecto que los mercados financieros vigilan de cerca. Además, algunos economistas advierten que esta fuerte expansión del tercer trimestre podría no ser sostenible ante la desaceleración de la inversión privada.
En resumen, mientras la economía estadounidense exhibe un crecimiento sorprendentemente fuerte, la inflación superior al objetivo oficial continúa siendo una preocupación, lo que influirá en las decisiones de política monetaria en los próximos meses.
Para más historias como esta puede visitar: Más Latino.
Fuentes:

