Nasry Asfura asumió la presidencia de Honduras tras una elección marcada por un margen estrecho, retrasos y denuncias de irregularidades. El empresario de la construcción y exalcalde de Tegucigalpa, de 67 años, sucede a Xiomara Castro con el respaldo del Partido Nacional (PNH) y del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) lo declaró ganador con el 40,3 % de los votos, frente al 39,5 % obtenido por Salvador Nasralla, del Partido Liberal. La votación se celebró el 30 de noviembre, pero el conteo se retrasó tres semanas por fallas técnicas y problemas en el sistema de transmisión de resultados.
El proceso incluyó la caída del portal de resultados en tiempo real y la necesidad de contar manualmente cerca del 15 % de las actas. La presidenta del CNE, Ana Paola Hall, responsabilizó a la empresa privada encargada del escrutinio por realizar mantenimientos sin aviso.
Desconfianza, protestas y tensión política
Los retrasos y las denuncias de fraude de Nasralla y de la candidata de Libre, Rixi Moncada, han debilitado aún más la confianza pública en el proceso electoral. Miles de simpatizantes del partido Libre protestaron en Tegucigalpa la semana pasada.
La presidenta saliente, Xiomara Castro, denunció un “golpe electoral” y habló de “interferencia” de Trump. El presidente del Congreso, Luis Redondo, calificó el resultado como “completamente ilegal”.
Desde Estados Unidos, el secretario de Estado Marco Rubio pidió respetar el resultado para garantizar una transición pacífica. Trump, por su parte, había advertido que habría “consecuencias” si se revertía la ventaja de Asfura y amenazó con retirar apoyo financiero si no ganaba.
Retos económicos y sombra de la corrupción
Asfura llega al poder en un país con más del 60 % de pobreza y un 38,3 % de pobreza extrema, según cifras oficiales de 2025. Más de dos millones de hondureños enfrentaron problemas de empleo durante el último año, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El nuevo presidente ha afirmado que luchará contra la corrupción. Sin embargo, deberá enfrentar también el deterioro de la imagen de su partido, afectado por la condena del expresidente Juan Orlando Hernández por cargos de narcotráfico, quien fue posteriormente indultado y liberado por Trump.
En redes sociales, Asfura escribió: “Honduras: estoy listo para gobernar. No los voy a defraudar”. Nasralla, en contraste, afirmó que no aceptará “un resultado construido sobre omisiones”, aunque llamó a la calma.
El nuevo gobierno inicia en un contexto de alta tensión política, desconfianza institucional y fuertes desafíos sociales y económicos.
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