Estados Unidos atacó Venezuela en la madrugada del sábado y depuso a su presidente, Nicolás Maduro. Así lo anunció el presidente estadounidense, Donald Trump, en un mensaje publicado en Truth Social. Según su versión, Maduro y su esposa fueron capturados y trasladados fuera del país.
Washington acusaba al líder venezolano de dirigir un “narco-Estado” y de manipular las elecciones de 2024. Maduro siempre negó esas acusaciones y afirmó que EE. UU. buscaba controlar las reservas petroleras venezolanas.
Los ataques incluyeron objetivos civiles y militares en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. El Gobierno venezolano declaró el estado de emergencia y movilizó tropas. Informó de víctimas civiles y militares, aunque sin ofrecer cifras.
Captura de Maduro y reacción oficial
Trump aseguró que la operación se realizó junto con fuerzas de seguridad estadounidenses y prometió más detalles en una comparecencia posterior. Un funcionario estadounidense afirmó que Maduro fue capturado por fuerzas especiales. El senador republicano Mike Lee indicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, prevé que el dirigente venezolano sea juzgado en Estados Unidos.
La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, dijo desconocer el paradero de Maduro y exigió pruebas de vida. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, condenó la intervención y habló de una agresión que dejó “muerte, dolor y destrucción”. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, apareció en las calles de Caracas con casco y chaleco antibalas y pidió a la población no colaborar con el “enemigo terrorista”.
Explosiones y temor en Caracas
Durante cerca de 90 minutos se escucharon explosiones en la capital. Vecinos grabaron destellos en el cielo, humo negro y el paso de aeronaves. Algunos barrios sufrieron cortes de electricidad, especialmente cerca de bases militares. Residentes expresaron miedo e incertidumbre ante la falta de información oficial más allá de la televisión estatal.
Un precedente histórico y reacción internacional
La ofensiva es la intervención estadounidense más directa en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989. La acción ha reavivado recuerdos de anteriores intervenciones y genera rechazo en la región.
Aliados de Venezuela como Rusia, Cuba e Irán condenaron los ataques. Teherán pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que actúe frente a lo que calificó de violación de la soberanía venezolana.
Impacto político y económico
Trump había intensificado la presión sobre Caracas con sanciones y un bloqueo al petróleo venezolano. No está claro bajo qué base legal se ordenaron los ataques, lo que podría provocar un choque con el Congreso estadounidense y con sectores de su propio electorado.
La petrolera estatal PDVSA mantuvo su producción con normalidad, según fuentes internas. Sin embargo, el puerto de La Guaira sufrió daños importantes. Analistas prevén un alza del precio del petróleo a corto plazo, aunque señalan que podría bajar si un nuevo gobierno en Venezuela lleva al levantamiento de sanciones y a la llegada de inversión extranjera.
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