Irán advirtió que bombardeará bases militares de Estados Unidos en la región si el expresidente Donald Trump ordena un ataque contra el país. La declaración, realizada por altos funcionarios iraníes, eleva significativamente la tensión en Medio Oriente y reaviva el temor a un conflicto de mayor escala.
Según las autoridades de Teherán, cualquier agresión directa será respondida de forma inmediata y proporcional. La advertencia se produce en un contexto de creciente retórica hostil, movimientos militares en la región y una relación históricamente tensa entre ambos países. Analistas señalan que la posibilidad de un enfrentamiento directo tendría consecuencias graves no solo a nivel regional, sino también global.
La región alberga múltiples bases estadounidenses estratégicas, lo que convierte la amenaza en un factor de alto riesgo para la seguridad internacional. Expertos en defensa advierten que un intercambio de ataques podría involucrar a aliados regionales y desestabilizar aún más un escenario ya marcado por conflictos prolongados.
El impacto económico también es una de las principales preocupaciones. Cualquier escalada militar podría afectar el suministro energético global, disparar los precios del petróleo y aumentar la volatilidad en los mercados financieros internacionales. Por esta razón, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los acontecimientos.
Organismos multilaterales y gobiernos extranjeros han llamado a la contención y al diálogo diplomático para evitar una escalada. Sin embargo, la firmeza del mensaje iraní refleja un escenario de alta tensión que mantiene en alerta a Washington y a sus aliados.
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