Blaise Metreweli, primera mujer al frente del MI6 en sus 116 años de historia, ha advertido de que Rusia sigue siendo la principal amenaza para Occidente. En su primer discurso público desde que fue designada el pasado junio, la jefa del espionaje británico describió un escenario marcado por la incertidumbre, la guerra híbrida y un Kremlin que explota deliberadamente el caos. “Estamos operando en un espacio entre la paz y la guerra”, afirmó.
Metreweli aseguró que Vladímir Putin está dilatando los esfuerzos para poner fin a la guerra en Ucrania y que sigue decidido a someter al país y a hostigar a los miembros de la OTAN. A su juicio, “las reglas del conflicto han sido reescritas” y el frente de batalla “está hoy por todas partes”.
La directora del MI6 acusó a Moscú de patrocinar ciberataques contra infraestructuras críticas, incursiones con drones cerca de aeropuertos europeos, campañas de sabotaje, incendios y desinformación, así como actividades agresivas en el mar y bajo él. “La exportación del caos no es un accidente, sino un patrón”, advirtió, y sostuvo que esta estrategia continuará hasta que Putin “cambie sus cálculos”.
Ucrania, presión diplomática y apoyo sostenido
El discurso coincidió con una intensa agenda diplomática sobre Ucrania. El primer ministro británico, Keir Starmer, viajó ese mismo día a Berlín para reunirse con líderes europeos y con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, con el objetivo de coordinar una posición común y respaldar a Kiev frente a la presión de Washington para aceptar rápidamente un acuerdo de paz.
Metreweli reforzó ese mensaje. Aseguró que el apoyo a Ucrania se mantendrá y que la presión sobre Moscú “se sostendrá en el tiempo”. Advirtió también contra cualquier intento del Kremlin de consolidar sus conquistas territoriales o de dictar los términos de un eventual acuerdo.
Las relaciones entre Londres y Moscú siguen marcadas por una confrontación abierta. El Reino Unido vincula al Gobierno ruso con campañas de desinformación y sabotajes informáticos y ha sancionado a numerosos individuos y entidades rusas. La tensión se agravó tras el intento de asesinato en 2018 del exespía Serguéi Skripal y su hija en Salisbury, un ataque con el agente nervioso novichok que acabó causando la muerte de Dawn Sturgess. A comienzos de este mes, el juez Anthony Hughes atribuyó la responsabilidad última del ataque a Putin.
Metreweli subrayó que la respuesta a estas amenazas pasa por dominar la tecnología sin perder el factor humano. Defendió que el reto del siglo XXI no será solo quién posee las herramientas más avanzadas, sino quién sabe usarlas con mayor criterio. “Debemos sentirnos igual de cómodos manejando líneas de código que fuentes humanas”, afirmó, y reclamó agentes tan hábiles con programas como Python como con los idiomas y el trato personal.
De origen familiar georgiano, formada en Antropología en la Universidad de Cambridge y miembro del MI6 desde 1999, Metreweli dirigió durante años el departamento de Tecnología de la agencia, conocido internamente como Q. En un mundo “más rápido, más peligroso y más dominado por la tecnología”, concluyó, el futuro dependerá de la capacidad para combinar innovación, escucha y valentía.
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