Resfriado común
El resfriado es una infección viral leve pero muy frecuente en invierno. La mayor convivencia en espacios cerrados durante las fiestas facilita el contagio, lo que explica su aumento en Navidad.
Gripe
Más intensa que el catarro, la gripe suele ir acompañada de fiebre y malestar general. También alcanza su pico en invierno, cuando el frío y las reuniones sociales favorecen la propagación del virus.
Dolor de espalda
La lumbalgia afecta a la mayoría de la población en algún momento de su vida. En Navidad, cargar peso, hacer esfuerzos puntuales o descuidar hábitos puede provocar o agravar este dolor.
Sabañones
El frío y la humedad pueden inflamar pequeños vasos sanguíneos de la piel, sobre todo en manos y pies. Son más habituales en invierno y afectan especialmente a personas predispuestas.
Intoxicación por alcohol
El consumo excesivo de alcohol aumenta durante las fiestas. En casos graves, puede provocar síntomas peligrosos como pérdida de conciencia o dificultades respiratorias, que requieren atención urgente.
Indigestión
Las comidas abundantes y copiosas son parte de la tradición navideña. Comer en exceso o demasiado rápido puede provocar molestias digestivas como ardor, hinchazón o náuseas.
Depresión
Aunque socialmente se asocia a alegría, la Navidad puede intensificar sentimientos de tristeza o soledad en algunas personas, especialmente cuando hay pérdidas personales o conflictos familiares.
Ansiedad
El ritmo acelerado de las fiestas, los compromisos sociales y la presión económica pueden aumentar los niveles de ansiedad. Cuando el malestar se mantiene en el tiempo, conviene prestarle atención.
Eccema
Los cambios bruscos de temperatura y la calefacción pueden resecar la piel y empeorar problemas dermatológicos crónicos durante el invierno.
Bronquiolitis
Esta infección respiratoria afecta sobre todo a bebés y niños pequeños. En Navidad, la convivencia y los encuentros familiares facilitan su transmisión.
¿Qué hacer ante cualquiera de estos problemas?
Ante cualquiera de estos problemas de salud, lo más importante es acudir a un profesional sanitario, que pueda evaluar cada caso de forma individual y ofrecer el tratamiento adecuado.
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Fuentes:

