México activará este jueves una amplia subida de aranceles a las importaciones procedentes, sobre todo, de países asiáticos. La medida alinea al país con Estados Unidos en su estrategia de poner barreras a los productos chinos.
Aprobada por el Congreso a principios de diciembre, la reforma eleva los aranceles (en la mayoría de los casos hasta el 35%, y en algunos hasta el 50%) a países con los que México no tiene tratado de libre comercio. Entre ellos están China, India, Corea del Sur, Tailandia e Indonesia. China será el país más afectado.
Los nuevos gravámenes alcanzan a miles de productos, como automóviles y piezas de automoción, textiles, ropa, plásticos, acero y aluminio. El Gobierno calcula que la medida aportará unos 3.760 millones de dólares adicionales a las arcas públicas el próximo año, en un contexto de ajuste del déficit fiscal.
Desde el Ejecutivo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido que el objetivo es fortalecer la producción nacional y corregir desequilibrios comerciales. El Ministerio de Economía afirmó que la subida busca proteger cerca de 350.000 empleos en sectores sensibles como el calzado, el textil, el acero y la automoción, dentro de una estrategia de reindustrialización “soberana, sostenible e inclusiva”. El Gobierno insiste en que la decisión no va dirigida contra ningún país en concreto.
Alineación con EE.UU.
Analistas comerciales consideran que los aranceles, que golpean sobre todo a China, buscan calmar a Washington ante la próxima revisión del tratado comercial de Estados Unidos, México y Canadá (USMCA). La Administración de Donald Trump ha acusado en varias ocasiones a México de actuar como puerta de entrada de productos chinos hacia Estados Unidos.
China es el segundo mayor exportador a México, con ventas por valor de 130.000 millones de dólares el año pasado, muy por detrás de Estados Unidos, que exportó 334.000 millones.
Reacciones dentro y fuera de México
Pekín ha reaccionado con dureza. Su Ministerio de Comercio advirtió de que los aranceles “perjudicarán sustancialmente” a China y a otros socios de México, y pidió al Gobierno mexicano que rectifique lo que calificó de prácticas proteccionistas y unilaterales. También recordó que mantiene abierta una investigación sobre barreras comerciales contra México desde septiembre.
Dentro de México, la medida ha generado críticas. Algunos sectores temen un aumento de costes y precios, especialmente en la industria automotriz. La senadora opositora Alejandra Barrales alertó de que el país corre el riesgo de quedar atrapado en la disputa entre las dos mayores economías del mundo.
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