Dos milicias respaldadas por Irán en Oriente Medio han dado señales de que podrían lanzar nuevos ataques. El movimiento coincide con la aproximación de un portaaviones estadounidense a la región y con amenazas del presidente Donald Trump de tomar acciones militares contra Teherán por su represión de las protestas internas.
Los rebeldes hutíes de Yemen insinuaron el lunes que están listos para reanudar ataques contra la navegación en el mar Rojo. Poco antes, el grupo iraquí Kataib Hezbollah emitió una advertencia directa: cualquier ataque contra Irán podría desatar una “guerra total” en la región.
Ambos grupos se mantuvieron al margen durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio, cuando Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes. Esa ausencia evidenció el debilitamiento del llamado “Eje de la Resistencia”, golpeado tras meses de ataques israelíes contra Hamas y Hezbollah.
Amenazas desde Irak y Yemen
Los hutíes difundieron un breve video con imágenes de un barco en llamas y la palabra “Pronto”. Más tarde emitieron imágenes de un ataque realizado en enero de 2024 contra un petrolero en el golfo de Adén. Fue parte de una campaña contra más de 100 buques, que el grupo justificó como presión sobre Israel por la guerra en Gaza.
Aunque los ataques cesaron tras un alto el fuego, los hutíes han reiterado que podrían retomarlos.
En Irak, el líder de Kataib Hezbollah, Ahmad “Abu Hussein” al-Hamidawi, advirtió que una guerra contra Irán no sería “un picnic” y que los enemigos probarían “las formas más amargas de la muerte”.
Las amenazas coinciden con el desplazamiento del portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores hacia la zona. Trump afirmó que el despliegue es “por si acaso” decide actuar contra Irán. Ha marcado dos líneas rojas: la muerte de manifestantes pacíficos y ejecuciones masivas de detenidos.
Advertencias diplomáticas y posiciones regionales
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió al primer ministro iraquí Mohammed Shia al-Sudani sobre la influencia iraní en Irak. Señaló que un gobierno controlado por Irán no puede priorizar los intereses nacionales ni evitar conflictos regionales.
Los Emiratos Árabes Unidos anunciaron que no permitirán que su espacio aéreo, territorio o aguas territoriales se utilicen para atacar a Irán. Dijeron que priorizarán el diálogo y las soluciones diplomáticas.
En Líbano, Hezbollah afirmó que se prepara para una posible agresión de Israel o Estados Unidos, pero evitó confirmar si intervendría en caso de un ataque contra Irán. Su líder, Naim Kassem, dijo que las decisiones dependerán de “los intereses que estén presentes” en el momento.
Irán eleva el tono y refuerza medidas internas
El Ministerio de Defensa iraní advirtió que cualquier ataque recibiría una respuesta “más dolorosa y decisiva que en el pasado”. El gobierno afirmó que la inseguridad regional no afectaría solo a Irán.
En Teherán se desplegó un cartel amenazando al portaaviones Lincoln, mientras el país sigue recuperándose de la guerra de junio, que destruyó gran parte de sus defensas aéreas y mató a altos mandos militares.
Como medida preventiva, Irán prohibió vuelos de aeronaves privadas pequeñas, con excepciones para la industria petrolera y emergencias médicas. Varias aerolíneas occidentales ya evitan su espacio aéreo.
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