Durante la edición 2025 de Art Basel Miami Beach, se ha convertido en sensación la instalación titulada Regular Animals, del artista digital Beeple —nombre real: Mike Winkelmann—. La obra consiste en perros mecánicos animatrónicos que llevan máscaras hiperrealistas con rostros de celebridades, tech-millonarios y artistas históricos: entre ellos figuras como Elon Musk, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Andy Warhol, Pablo Picasso, e incluso el propio Beeple.
La propuesta tras “Regular Animals” va mucho más allá del espectáculo visual y la excentricidad. Según Beeple, la instalación busca cuestionar cómo la tecnología, los algoritmos y las figuras de poder influyen en nuestra percepción de la realidad. “Solíamos ver el mundo a través de los ojos de los artistas, pero hoy lo hacemos a través de los de estos gigantes tecnológicos”, declaró.
Los perros-robot no solo merodean pasivamente. Están equipados con cámaras que captan su entorno, y en ciertos momentos entran en lo que Beeple llama “POOP MODE”: desde su parte trasera emergen impresiones físicas —impresas fotos o “prints”— que pueden convertirse en NFT o certificados de autenticidad.
El contraste —máscara humana realista + cuerpo canino mecánico— resulta desconcertante, evocando reflexiones sobre identidad, deshumanización, fama, consumo de arte y la creciente influencia de la inteligencia artificial en lo cultural. Muchos visitantes reaccionan con sorpresa, fascinación o incluso inquietud: la imagen de un “Elon Musk-perro” o un “Picasso-perro” produce un efecto perturbador y provocador.
Aunque la instalación ya atrajo miradas, la provocación de Beeple parece ser una invitación a pensar en el rol de la tecnología en nuestra vida cotidiana: ¿hasta qué punto aceptamos sustituir lo orgánico por lo artificial? ¿Podrá una máquina “crear arte” con la misma validez que un ser humano? ¿Y qué pasa con la identidad cuando borramos las fronteras entre humano, animal y máquina?
“Regular Animals” emerge como una de las voces más potentes de Art Basel Miami 2025: absurda, inquietante, satírica —y más importante aún— relevante.
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