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Mohammed bin Salman, príncipe de Arabia Saudita, visita Estados Unidos para reforzar su alianza
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Mohammed bin Salman, príncipe de Arabia Saudita, visita Estados Unidos para reforzar su alianza

El gobernante de facto busca asegurar cooperación en energía nuclear, inteligencia artificial y defensa dentro de su plan Visión 2030

Reuters

Mohammed bin Salman, príncipe heredero y gobernante de facto de Arabia Saudita, visitará Estados Unidos este martes. Se reunirá con Trump buscando consolidar la cooperación histórica en materia de petróleo y seguridad, y ampliar las relaciones hacia nuevos sectores como el comercio, la tecnología y la energía nuclear civil. Será su primera visita a la Casa Blanca desde 2018.

La visita se produce en un contexto de intensas negociaciones bilaterales. Trump espera materializar parte del compromiso de inversión saudí de 600 000 millones de dólares anunciado durante su visita al reino en mayo.

Por su parte, el líder saudí busca garantías de seguridad ante la inestabilidad regional, así como acceso a tecnología de inteligencia artificial y avances hacia un acuerdo que le permita desarrollar un programa nuclear civil.

Desde hace décadas, Estados Unidos y Arabia Saudita mantienen un pacto tácito: el reino suministra petróleo a precios favorables, y Washington ofrece protección militar a cambio. Sin embargo, las actuales negociaciones buscan actualizar esa relación.

Riad aspira a un acuerdo de defensa ratificado por el Congreso estadounidense, pero Washington ha condicionado dicho pacto a que Arabia Saudita normalice relaciones diplomáticas con Israel. El gobierno saudí, a su vez, exige que Israel se comprometa con la creación de un Estado palestino, una postura que choca con la política del gobierno israelí más derechista de su historia.

Avances en IA y energía nuclear

El reino también está impulsando acuerdos en inteligencia artificial y energía nuclear dentro de su ambicioso plan Visión 2030, que busca diversificar su economía y reforzar su posición frente a competidores regionales.

La aprobación para adquirir chips informáticos avanzados es esencial para sus aspiraciones de convertirse en un nodo central de la inteligencia artificial global y rivalizar con Emiratos Árabes Unidos, que en junio firmó un multimillonario acuerdo con empresas estadounidenses para desarrollar centros de datos con acceso a procesadores de última generación.

Además, Mohammed bin Salman pretende cerrar un acuerdo con Washington para desarrollar un programa nuclear civil que permita reducir la dependencia del petróleo. Dicho pacto abriría la puerta a la tecnología nuclear estadounidense y a nuevas garantías de seguridad, al tiempo que situaría al reino al nivel de Emiratos Árabes Unidos, que ya cuenta con su propio programa, y de su rival histórico, Irán.

Una alianza con condiciones

No obstante, las negociaciones han tropezado en un punto clave: Washington exige que Arabia Saudita renuncie al enriquecimiento de uranio y al reprocesamiento de combustible usado, dos pasos que podrían conducir al desarrollo de armas nucleares. Pese a ello, se espera que ambas partes anuncien un acuerdo preliminar o al menos una declaración sobre los avances en el diálogo nuclear.

Fuentes cercanas a las conversaciones señalan que el príncipe heredero no busca cooperación puntual, sino fortalecer la relación con Estados Unidos a largo plazo. Aunque Arabia Saudita aspira a mantener su posición en un mundo multipolar, su estrategia actual apunta a aprovechar su estrecha relación con Trump para consolidar su papel como actor clave en el equilibrio geopolítico global.

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