El expresidente Donald Trump retiró a Estados Unidos de un total de 66 organizaciones internacionales, incluidas 31 entidades pertenecientes al sistema de Naciones Unidas, como parte de una estrategia de política exterior centrada en el principio de “Estados Unidos primero”. La decisión marcó uno de los mayores repliegues diplomáticos del país en décadas y generó un fuerte impacto en el escenario internacional.
Según el gobierno de Trump, estas organizaciones no representaban adecuadamente los intereses estadounidenses o implicaban costos financieros desproporcionados para los contribuyentes. La administración argumentó que muchos de estos organismos eran ineficientes, estaban politizados o no ofrecían beneficios tangibles para la seguridad y la economía del país.
Entre las entidades de la ONU de las que Estados Unidos se retiró o suspendió su participación se encuentran agencias dedicadas a temas como derechos humanos, salud, educación, medio ambiente y cooperación internacional. Estas salidas incluyeron organismos emblemáticos y tratados multilaterales que durante décadas habían sido pilares de la diplomacia estadounidense.
La medida provocó reacciones encontradas. Mientras sectores conservadores y nacionalistas celebraron el repliegue como una recuperación de soberanía, líderes internacionales y expertos en relaciones exteriores advirtieron que la decisión debilitó la influencia global de Estados Unidos. También señalaron que el vacío dejado por Washington fue aprovechado por otras potencias para aumentar su peso en la gobernanza internacional.
Organizaciones multilaterales expresaron preocupación por la pérdida de financiamiento y liderazgo estadounidense, especialmente en áreas como ayuda humanitaria, salud pública y derechos humanos. En el ámbito interno, la decisión fue objeto de críticas por parte de legisladores demócratas y exdiplomáticos, quienes consideraron que el aislamiento podía tener consecuencias estratégicas a largo plazo.
El retiro de Estados Unidos de estas 66 organizaciones se convirtió en uno de los sellos distintivos de la política exterior de Trump y continúa siendo un punto central del debate político. Analistas coinciden en que estas decisiones redefinieron el rol del país en el sistema internacional y plantearon interrogantes sobre su compromiso con el multilateralismo en el futuro.
Para más historias como esta puede visitar: Más Latino
Fuentes:

