Una fuerte tormenta invernal mantiene bajo advertencias a más de 60 millones de personas en el noreste de Estados Unidos, generando preocupación por las condiciones del clima en uno de los periodos de mayor movilidad del año tras las festividades navideñas. El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) han emitido avisos de tormenta invernal, advirtiendo de fuertes nevadas, hielo acumulado y visibilidad reducida que complicarán los desplazamientos terrestres y aéreos.
Las zonas más afectadas incluyen grandes centros urbanos como Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Pensilvania y Massachusetts, así como el corredor de la I-95 entre las principales ciudades del noreste, donde se espera que las nevadas acumulen entre 10 y 20 centímetros y condiciones de hielo sean generalizadas.
Las autoridades han recomendado evitar viajes no esenciales, ya que las carreteras podrían volverse extremadamente peligrosas o intransitables, y los efectos climáticos podrían extenderse hasta la madrugada del sábado. La tormenta también amenaza con interrumpir operaciones en los aeropuertos estratégicos de la región, como JFK, LaGuardia, Newark y Filadelfia, afectando vuelos y conexiones durante uno de los picos de movimiento de pasajeros del año.
La NOAA advierte además que la combinación de nieve, hielo y fuertes vientos puede provocar cortes de energía, caída de árboles y ramas, y deterioro de líneas eléctricas, especialmente en comunidades densamente pobladas. Las cuadrillas de emergencia ya se encuentran en alerta para atender incidentes y restaurar servicios esenciales donde sea necesario.
El pronóstico meteorológico indica que este sistema podría registrar acumulaciones de nieve significativas para múltiples áreas metropolitanas y que los efectos podrían sentirse también en el transporte terrestre y ferroviario, complicando aún más los desplazamientos. Ante el avance del fenómeno, las autoridades estatales y locales han activado protocolos de emergencia para salvaguardar a la población y responder a posibles contingencias.
La tormenta se presenta como uno de los eventos más amplios de la temporada invernal, obligando a millones a prepararse para jornadas de clima severo y posibles interrupciones prolongadas en su vida cotidiana.
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