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Venezuela caída de dictadura de Pérez: 23 de enero 1958

Hace 68 años, el 23 de enero de 1958, un movimiento cívico-militar derrocó al dictador Marcos Pérez Jiménez en Venezuela, dando paso a transición democrática.

Hace 68 años, en la madrugada del 23 de enero de 1958, Venezuela amaneció con la noticia que cambiaría su historia: el dictador Marcos Pérez Jiménez había abandonado el país a bordo del avión presidencial conocido como “La Vaca Sagrada”, rumbo a República Dominicana. Así terminaba una dictadura que había gobernado el país durante casi una década.

El movimiento que derrocó a Pérez Jiménez fue el resultado de la unión entre civiles y militares que se levantaron contra un régimen caracterizado por la represión, censura y violación sistemática de derechos humanos. La Junta Patriótica, liderada por el periodista Fabricio Ojeda, había coordinado la acción de partidos políticos, gremios y sindicatos en la clandestinidad.

Crisis que precipitó la caída

Los eventos que llevaron al 23 de enero comenzaron semanas antes. El 1 de enero de 1958, el coronel Hugo Trejo lideró un alzamiento militar en el que oficiales de la Fuerza Aérea ametrallaron el Palacio de Miraflores y la sede de la Seguridad Nacional. Aunque el gobierno sofocó la insurrección, esta develó una crisis de liderazgo dentro de las Fuerzas Armadas que puso en tela de juicio el poder absoluto de Pérez Jiménez.

Según documenta el Ministerio del Poder Popular de Economía y Finanzas, la crisis política se agravó con dos cambios sucesivos de gabinete el 10 y 13 de enero. Pedro Estrada, jefe de la policía política, y Laureano Vallenilla Lanz, ministro de Interior, fueron destituidos y salieron del país. Pérez Jiménez perdía así a dos de sus aliados más cercanos en momentos en que el gobierno enfrentaba una quiebra que afectaba a los sectores económicos ligados a bancos, comercio e industria.

El 21 de enero, la Junta Patriótica convocó a una huelga general en solidaridad con los oficiales detenidos durante el alzamiento militar. La huelga se cumplió a cabalidad en todo el país. Caracas se llenó de manifestaciones y enfrentamientos con las fuerzas del gobierno, con participación activa de gremios, sindicatos y estudiantes.

El día que cambió a Venezuela

En la noche del 22 de enero, altos jefes militares se reunieron en la Academia Militar para considerar la situación. Sus deliberaciones concluyeron formando una Junta Militar de Gobierno que pidió la renuncia a Pérez Jiménez. Cuando la Marina de Guerra y la Guarnición de Caracas se pronunciaron contra la dictadura, el general quedó sin apoyo militar. Huyó en la madrugada desde el Aeropuerto La Carlota.

Al conocerse la noticia del derrocamiento, el pueblo venezolano se lanzó a las calles. Según registros de la Fundación Empresas Polar, manifestantes atacaron la sede del periódico oficialista El Heraldo y la Dirección de Seguridad Nacional, donde funcionarios fueron linchados. Las casas de Pérez Jiménez y sus colaboradores fueron saqueadas. Los presos políticos de la cárcel de El Obispo fueron liberados en todo el país.

Junta de Gobierno y transición democrática

El Palacio de Miraflores se convirtió rápidamente en el sitio de reunión de líderes políticos que nombraron una Junta de Gobierno Provisional. El contralmirante Wolfgang Larrazábal asumió como presidente, junto con los coroneles Carlos Luis Araque, Pedro José Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero Villate.

La presencia de Casanova y Romero Villate, vinculados al “perez-jimenismo”, generó protestas inmediatas. Ambos fueron obligados a renunciar el 24 de enero y reemplazados por los empresarios Eugenio Mendoza y Blas Lamberti. La Junta convocó a elecciones para diciembre de ese año, restauró las libertades civiles y amplió la Junta Patriótica con sectores independientes. Se designó un gabinete provisional compuesto por juristas, empresarios y ejecutivos.

Significado actual para venezolanos

Para historiadores como Tomás Straka, director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Católica Andrés Bello, el 23 de enero sigue siendo vigente porque representa “el deseo de construir una democracia incluyente, comprometida con la justicia social y con la libertad, un ideal que el país de hoy comparte con el de hace 68 años”.

El Centro de Justicia y Paz (CEPAZ) señala que la conmemoración del 23 de enero es un recordatorio de que la lucha por la democracia es un esfuerzo constante, especialmente relevante para los miles de venezolanos que hoy viven en Boston y Massachusetts, comunidad que ha dejado su país en busca de las libertades que aquel movimiento cívico-militar prometió.

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Fuentes: