Max Verstappen volvió a demostrar su capacidad para dominar bajo presión y mantuvo el control absoluto del Gran Premio de Las Vegas, una carrera marcada no solo por la victoria del neerlandés, sino por el terremoto reglamentario que sacudió los resultados horas después de la bandera a cuadros. La descalificación de Lando Norris y Óscar Piastri por incumplir el artículo 3.5.9 del reglamento técnico de la FIA dejó el campeonato completamente abierto y con profundas implicaciones deportivas.
El mencionado artículo establece que la plancha de madera situada en la parte inferior del monoplaza —un elemento introducido para controlar la altura y evitar excesiva cercanía al suelo— debe tener un grosor superior a nueve milímetros al finalizar la carrera. Un desgaste mayor indica que el coche ha rodado demasiado bajo, lo que podría otorgar una ventaja competitiva. Tras las verificaciones en Las Vegas, tanto el McLaren de Norris como el de Piastri incumplían este requisito, motivo suficiente para la descalificación inmediata de ambos.
Verstappen: Un podio completamente reconfigurado tras las sanciones
Este ajuste en la clasificación alteró por completo el podio. George Russell heredó la segunda posición, mientras que el joven Andrea Kimi Antonelli, una de las grandes promesas del paddock, ascendió al tercer lugar, convirtiendo su actuación en una auténtica machada que refuerza su proyección dentro de la Fórmula Uno. Para Verstappen, la victoria no solo reafirma su autoridad en las pistas urbanas y de alta exigencia, sino que le permite maximizar puntos en un campeonato que, de pronto, vuelve a respirar incertidumbre.
La descalificación de Norris es especialmente dolorosa para McLaren, que veía en esta carrera una oportunidad clara para recortar distancias en la pelea por los primeros puestos. Piastri, por su parte, había completado un desempeño sólido y estratégico, que terminó opacado por el incumplimiento técnico. En un campeonato donde cada punto es vital, estas sanciones pueden influir en las posiciones finales de pilotos y constructores.
La FIA defiende la sanción y su estricta aplicación técnica
La FIA defendió su decisión subrayando que la normativa es clara y que los controles técnicos se aplican de forma estricta para garantizar equidad. Tanto Norris como Piastri aceptaron la sanción sin apelaciones, aunque el equipo lamentó la rigidez del reglamento en un circuito particularmente exigente con el desgaste del fondo plano.
Con el campeonato más abierto que nunca, la Fórmula Uno se prepara para un cierre de temporada vibrante, donde cada detalle técnico y cada decisión estratégica podrían ser determinantes.
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